O MONTE SE CREMA, SIN GÜELLAS, NI CRABAS, NI PASTORS QUE LO DEFIENDAN”. Podría ser un refrán en aragonés… Pero no, lo realmente cierto es que no es un refrán si no que hoy forma parte de la más triste y cruda realidad de nuestros pueblos.
22.532 hectáreas de terreno quemado en lo que llevamos de año en Aragón, nada más y nada menos en 383 incendios, algunos de ellos devastadores. Cientos de páginas de periódicos y otros medios con crónicas y artículos de opinión se hacen eco del problema y en muy pocas excepciones se aborda el origen del mismo: LA DESPOBLACIÓN, el abandono casi total de nuestros pueblos y montes. Y menos aún se habla de la solución: LA NECESIDAD DE LA EXISTENCIA DEL GANADO PARA EL APROVECHAMIENTO DE LA MALEZA. La solución de siempre. en la Edad Media y hoy.
Recientemente, en un congreso nacional de técnicos que trabajamos con la ganadería de ovino y caprino celebrado en Barbastro (Huesca), las Jornadas de la SEOC, me comentaba un compañero veterinario andaluz que en su comarca, la Sierra Norte de Sevilla (200.000 ovejas, 60.000 cabras, 160.000 vacas, etc.) no había habido un incendio mayor de 50 hectáreas en los últimos 40 años. Una buena carga ganadera garantiza un buen aprovechamiento de la maleza (un potente combustible si está seco) durante todo el año.
Esta reflexión está en línea con las respuestas publicadas en una entrevista a Alberto Contreras (director general de Gestión Forestal del Gobierno de Aragón) (El Periódico 6-9-09, pág. 11) donde manifiesta que “muchas zonas están deshabitadas y por otro lado la ganadería extensiva ha ido a menos”… Y tan a menos: solamente en los últimos 15 años hemos perdido 500.000 ovejas en nuestra comunidad autónoma, y no sólo eso, lo peor son los más de 4.000 rebaños menos que tenemos hoy, 4.000 patrullas que nos garantizaban en todos los casos la limpieza de su entorno que. De igual forma el ejército estudia la posibilidad de volver a autorizar el pastoreo del ganado en la zona de seguridad del campo de maniobras de San Gregorio, junto a Zaragoza, después de que un incendio haya arrasado más de 6.000 hectáreas en esa zona, este último mes de agosto (El Periódico de Aragón. 6/9/09). En otros artículos, de una forma indirecta se intuye esta solución: “La salvaguarda de los montes ha dependido casi siempre de un equilibrio entre agricultura, montes y hombres” (Alberto Sabio, profesor titular de Historia Contemporánea, en Heraldo de Aragón 2/9/09). Digo que se intuye, puesto que para los que conocemos nuestro medio rural aragonés, agricultura, ganadería y hombres siempre han estado y están unidos en quienes lo habitan hoy.
En cualquiera de las situaciones en este territorio que tenemos no podemos seguir manteniendo estas tan cuantiosas pérdidas; el INE en toda España estima que los recursos económicos destruidos en este capitulo en el periodo 1995-2008 han sido de nada más y nada menos que 500 millones de euros de media anual, algo que en cualquier sociedad exige un replanteamiento, y delata que las cosas no se están haciendo bien y lo que se hace no es suficiente.
Es necesario establecer una política transparente que conozcamos todos, con unos protocolos de prevención con urgencia y, aquí, lejos de dotar infraestructuras costosas y en muchos casos insostenibles hay que contar con lo que tenemos: en Aragón más de 4.200 rebaños cerca de las áreas de riesgo, en España más de 80.000, y estos deben aprovechar la maleza de nuestros montes de forma planificada en los meses de mayo y junio, en estos meses fundamentalmente. Es necesario establecer una contraprestación por este trabajo a los ganaderos, adecuar a los distintos estados de propiedad y crear las estructuras que faciliten este aprovechamiento.
Debemos evitar que pueblos como Aliaga, Jaulín, Alloza, Ejulve, Valtorre y otros muchos más sufran estas catástrofes devastadoras e irreversibles, y mientras tanto, si no es así, seguiremos diciendo que: EL MONTE SE QUEMA, SIN OVEJAS, NI CABRAS, NI PASTORES QUE LO DEFIENDAN.
El monte se quema
11 diciembre 2009

